domingo, 30 de junio de 2013

Las playas del sur de Córcega (y 2)





Pinarellu, Córcega

En el anterior post visitamos las playas del tramo de Bonifacio a Porto Vecchio. Hoy nos daremos una vuelta por las comprendidas entre Porto Vecchio y Fautea.



La primera playa interesante que nos encontramos a la salida de Porto Vecchio, en el golfo de la ciudad, es la del Golfo di Sogno, donde existe un camping que dificulta la entrada. Si decidís pernoctar en ese camping, de nuevo, ojo con el verano pues está a tope de gente, niños y polvo. En cambio, en Septiembre, recuerdo una paz increíble...en 1989, claro.



Un poco más al norte, en una pequeña península, nos encontramos con tres playas que también merece la pena investigar: Benedettu, Cala Rossa y Saint Cyprian.

La playa Benedettu (la bendita) refleja muy bien su nombre...un lugar calmado y con encanto. Situada en la parte inferior de la península y protegida por un antiguo asentamiento romano, este un auténtico remanso de paz.

Siguiendo dirección norte, y ya a 9.5 km de Porto Vecchio se encuentra la playa Cala Rossa, la playa chic de la zona, mucho más visitada. Aquí el color del agua recuerda al de la Polinesia. Instalada entre bosques de pinos, con los picos de Baviella como marco de fondo, sin duda es un lugar muy bonito, pero el ambiente es un poco...pijo.

La última playa de esta península es la de San Cyprian, rodeada por el estanque Arasu y dominada por una torre genovesa. Arena blanca, agua turquesa y roca roja: toda una paleta de colores. Mirad qué aguas.




Más al norte nos encontramos con el tranquilo lugar de Pinarellu, donde me alojo en casa de unos amigos. Tras recorrer toda esta zona, creo que no hay pueblo más tranquilo y más auténtico donde pernoctar. Rodeado de playas de arena blanca, lagunas mansas, bosques de pinos, picos en forma de aguja en el horizonte, un puerto natural, chiringuitos en la arena, e iglesias donde los músicos corsos, como Arapà, dan conciertos por la noche, este lugar es insuperable.






Y finalmente, al norte de Pinarellu, la playa de Fautea, con su torre vigía genovesa erigida a finales del siglo XVI y parcialmente destruida por un incendio en 1650.

sábado, 29 de junio de 2013

Las playas del sur de Córcega (1)





Pinarellu, Córcega

Córcega es famosa por su naturaleza exuberante: montañas alpinas, bosques mediterráneos, golfos, valles, ríos de aguas cristalinas, pero sobretodo, por sus playas.

Entre la ciudadela de Bonifacio y el pueblo de Santa Lucia de Porto Vecchio, existe un tramo de aproximadamente 50 km con una decena de bellísimas playas por descubrir. En éste y el próximo post os invito a explorar una a una, rincón a rincón, cada una de esas playas.



Saliendo de Bonifacio y tomando la carretera general dirección norte, nos encontramos con una playa muy poco conocida que recomiendo encarecidamente: Balistra (no indicada en el mapa de arriba, pero justo al sur de Rondinara). Al accederse a ella por un camino algo tortuoso y poco indicado, resulta ser una tranquila y extensa playa, frecuentada por los windsurfers cuando sopla el viento, con un pequeño chiringuito y prácticamente nada más: un buen comienzo para esta "ruta de las playas corsas".




Un poco más al norte nos encontramos, ahora sí, con una de las más famosas y concurridas playas de Córcega, la de Rondinara, con su conocida forma de herradura. Sus aguas son calmadas y de poca profundidad. La playa en sí es ancha y muy larga, lo que invita a recorrerla a pie y admirar todo el escenario que la envuelve. 
Aconsejo instalarse en su extremo norte, mucho menos concurrido. La pequeña carretera que lleva a ella es también un regalo escénico, bordeando montañas y matorral típicamente mediterráneos.





Siguiendo dirección norte, la próxima playa a visitar es la de Santa Giulia, una laguna de baño al pie de una montaña de kilómetros de arena blanca. Esta es una de las playas más famosas en el sur de Córcega. También es una de las bases náuticas más conocida de la región.




Siguiendo siempre hacia el norte, y poco antes de llegar a la ciudad de Porto Vecchio, se encuentra la playa más renombrada de la isla: Palombaggia, rodeada de pinos piñoneros, en un encuadre de postal. Recientemente ha sido denominada una de las top-20 playas de Europa, o sea que ojo con las muchedumbres. A evitar en horas punta, días punta y meses punta. Os recomiendo el extremo sur, una zona ribeteada de piedras graníticas, más tranquila que el resto.







Acabado este primer tramo, uno llega a Porto Vecchio y su gran golfo. La ciudad no tiene mucho encanto, así que paso de largo y prosigo por los entresijos del golfo. Pero eso será mañana.

jueves, 27 de junio de 2013

Las islas Lavezzi



Bonifacio, Córcega

Desde la marina de Bonifacio zarpan cada día varios barcos cargados de turistas rumbo a los alrededores. Una buena opción es la excursión a las islas Lavezzi, un conjunto de islotes y peñascos graníticos de singular belleza 
rodeados de aguas turquesas, situados en la parte francesa del estrecho que separa Córcega de Cerdeña.





Se trata de un espacio natural protegido desde 1982 que, por desgracia, esconde tristes episodios. Como el ocurrido en la isla principal, Lavezzo, la noche del 15 de Julio de 1855, donde tuvo lugar el peor naufragio de la marina francesa al estrellarse contra las rocas la fragata Sémillante durante una violenta tormenta. A bordo llevaba 380 marineros y 393 soldados que partían para la guerra de Crimea. Todos perecieron en la tragedia. Los cuerpos de los náufragos reposan en dos cementerios de la isla.



El otro gran islote de las Lavezzi es Cavallo, que no forma parte del Parque Natural por estar habitada.

Aquí tampoco faltan historias macabras. La madrugada del 18 de agosto de 1978 el príncipe Víctor Manuel de Saboya (el que se lió a a puñetazos con su primo durante la boda del príncipe Felipe), se convierte en el protagonista de un triste episodio: bajo la influencia del alcohol, se dirige furioso y armado al yate del multimillonario Nicky Pende, acusándole de haberle robado una de sus zodiacs. Con un rifle para cazar elefantes, asusta a Pende disparando dos tiros en la dirección del multimillonario con tan mala pata que alcanza el muslo de un joven estudiante alemán de 19 años que se hallaba, detrás, a poca distancia, durmiendo en la cabina del barco de su padre. El joven murió a los 4 meses.

Tras una larga batalla legal entre las dos familias, en 1991, el tribunal francés absuelve a Víctor Manuel de la acusación de asesinato. En cambio, le condena a 6 meses de libertad condicional por tenencia ilegal de armas. No contento con el proceso, nuestro simpático personaje se refirió a los jueces franceses que llevaban su caso como "esos desgraciados de mierda cuyas mujeres probablemente les están poniendo los cuernos mientras no me quitan el ojo de encima". Lenguaje propio de todo un señor de la nobleza italiana.

Más recientemente, ya en Italia, el tipo se ha visto implicado en oscuros asuntos de corrupción, tráfico ilegal de divisas, falsedad en documento público y favorecimiento de la prostitución, lo que le ha llevado por segunda vez a la cárcel. Actualmente se halla en libertad provisional, en espera de juicio.

Vamos una joya de individuo, que la nobleza europea ha sabido honrar y premiar con las siguientes distinciones:


-Bailío Gran Cruz Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de Malta.
-Bailío Gran Cruz de Justicia de la Orden Constantiniana de San Jorge.
-Caballero Gran Cruz de la Orden de San Carlos.
-Gran Maestre de la Orden de la Santisima Anunziata.
-Gran Maestre de la Orden al Mérito Civil de Saboya.


Que venga alguien y me lo explique...

Desde 1970, en Cavallo se vienen construyendo numerosas viviendas de lujo, así como un pequeño aeródromo y una marina. Al pasar por delante, el joven capitán de nuestro barco hace sonar fuertemente su sirena para molestar a los inquilinos, según él, millonarios sin escrúpulos que han tomado la isla y no dejan visitarla a la gente del lugar.





miércoles, 26 de junio de 2013

Bonifacio



Bonifacio, Córcega

"Llegamos a la desembocadura de un soberbio puerto, rodeado por ambos lados por una roca escarpada, y estas orillas elevadas, una frente a la otra, avanzan para formar la entrada..."

Es así como Ulises, en el capítulo X de la Odisea, describe el puerto de los Lestrigones en el cual su flota acaba de atracar, y que según los estudiosos correspondería a Bonifacio.



Encerrada en sus murallas, la villa de Bonifacio es un mundo aparte. Se trata de una ciudadela genovesa emplazada en un promontorio calizo, en el extremo sur de la isla de Córcega y frente a la isla italiana de Cerdeña. La visión desde el mar es sencillamente impresionante. A veces se la ha comparado a un barco labrado en la roca.



La ciudad fue fundada en 828 por Bonifacio, marqués de Toscana. Durante tres siglos el puerto fortificado permaneció bajo el dominio de Pisa viviendo de la pesca y la piratería. Más tarde fue colonia genovesa, luego república independiente (con moneda y senado propios), y finalmente, francesa en el siglo XVIII.

En la parte interior del golfo, en la marina de la ciudad, se encuentran los restaurantes y el bullicio. Desde aquí parten las excursiones en barco por la zona. Fuera de la época de verano el lugar está relativamente tranquilo. En verano es un infierno.




El casco antiguo se sitúa arriba, en el promontorio que se eleva sobre la ensenada que conforma el puerto. En torno a la catedral, las calles angostas repletas de tiendas de souvenirs están protegidas por sus casas altas y estrechas que, por el otro lado, dan abruptamente al acantilado.



Hacia el oeste del promontorio se encuentra la ciudadela fortificada, ocupada por la legión desde 1963. Desde allí se divisan unas vistas espectaculares del golfo y del estrecho de Bonifacio, con Cerdeña al fondo.




Pero sin lugar a dudas las mejores vistas las proporciona una salida en barco por la zona.



No tengo claro si me gustaría vivir en una de esas casas: un pequeño temblor de tierra y te vas directo al agua. Así que me he buscado un hotelito en las afueras, que, por cierto, os recomiendo con fervor. Se trata del U Capu Biancu, un 4 estrellas a 12 km de Bonifacio, en un enclave aislado y pacífico, al final de un tranquilo golfo. No es barato, pero de vez en cuando los autorregalos vienen de lo lindo.

martes, 25 de junio de 2013

La Córcega prehistórica: los menhires antropomorfos de Filitosa



Filitosa, Córcega

La isla de Córcega fue muy dinámica en el neolítico, por allí el 6.000 aC. Los pueblos se hicieron más sedentarios, la ganadería experimentó un auge y se comenzó a construir casas con muros fortificados. Fruto de toda esta actividad son los numerosos monumentos megalíticos que se encuentran dispersados por la mitad sur de la isla. Sólo en la región de Sartène se han descubierto más de 500 yacimientos prehistóricos.

Destacan los 258 menhires de Palaggiu, los altos y rosados menhires de Santari, el dolmen de Fontanaccia y el asentamiento neolítico de Renaggiu, el más antiguo. Pero sin duda el más conocido y bello yacimiento prehistórico de la isla es el de Filitosa, a medio camino entre Ajaccio y Bonifacio, cerca de la ciudad de Propriano.

Rumbo a Bonifacio y sin haberlo planeado, me encuentro de sopetón con ese lugar y decido hacer un alto para visitarlo. Es Junio de 2012 y fuera comienza a hacer un calor insoportable, con lo que la tentación de saltármelo es importante. Total...a mí nunca me ha atraído la arqueología -pienso. Pero algo en mi interior me dice que debo superar 

al demonio y finalmente accedo a la visita.



Los primeros descubrimientos de material arqueológico de este enclave datan de 1946 cuando el francés Cesari, propietario de estas tierras, se dio cuenta de que esto era una mina. Hoy, el lugar es administrado por sus herederos, que, debo decir, lo han conservado con gran gusto y cura, entre olivos y robles, y verdes prados con ganado. Todo un encuadre digno de las mejores postales.



L
os objetos más ancianos hallados en Filitosa (puntas de flecha, cerámica, etc...) datan del 3.300 aC. Más tarde, entre 1.800 aC y 1.100 aC, los habitantes de este lugar erigieron sus famosos menhires antropomorfos de 2-3 m de altura, al parecer, para ahuyentar a los torreanos, pueblo que invadió Córcega por allí el 1.500 aC. El invasor derribó los menhires y construyó aquí una ciudad fortificada, oppidum, que dominaba el valle del Taravo. Todavía se aprecian las ruinas de algunas paredes, hoy rescatadas de la vegetación. Fue entre esas ruinas que el arqueólogo francés Grosjean descubrió una de las más importantes hileras de menhires conocidas. Uno de ellos, apodado Filitosa V, da la bienvenida al lugar.



Casi todo lo encontrado en Filitosa data de entre los siglos VIII y II aC. Al llegar el cristianismo, los menhires fueron considerados paganos y de nuevo destruidos, y sus restos agrupados en pilas, como vulgares piedras (para que luego nos quejemos de los talibanes destruyendo budas en Afganistán!).




En total, hasta 20 menhires se han encontrado en este yacimiento, la mitad de todos los hallados en Córcega. Algunos tienen una expresión curiosa, como si te estuvieran mirando fijamente y diciéndote algo.


De otros solo se conservan sus restos.



Se ve que esto de los menhires antropomorfos no fue cosa exclusivamente de esta isla, sino que también lo practicaban otras poblaciones en 4 islas más del Mediterráneo: Cerdeña, Malta, Mallorca y Menorca. 


Y para acabar, el Filitosa IV, de 3 m de altura (qué lástima que no había nadie a su lado para comparar el tamaño)