martes, 21 de mayo de 2013

Isla Folegandros



Folegandros, Islas Cícladas, Grecia

Folegrandros...otra de las maravillas por descubrir en el Egeo. Situada al NW de la famosa y concurrida Santorini, Folegandros ofrece toda la paz y tranquilidad del mundo que aquélla perdió hace tiempo. Sus 700 habitantes viven tranquilos en esta especie de bastión del Mediterráneo de apenas 30 km2.

Nos acercamos por mar procedentes de Pano Kofunisi, tras haber bordeado las Cícladas Menores, y la costa sur de las peladas islas de Ios y Sikinos. En el horizonte, hacia el Sur, se disipa el volcán de Santorini, pero nuestro rumbo no se ve perturbado por el canto de las sirenas procedente de la turística isla y seguimos firmes hacia nuestro destino. El mar calmado como una balsa de aceite, da esa sensación tan excepcional de sosiego total.



El agua y el cielo se funden, el horizonte ha desaparecido..





Unas horas después llegamos a la bahía de Karavostasis, en Folegandros. Afuera, algún que otro velero aguarda su turno para atracar.



En el pueblo costero de Karavostasis apenas se ve un alma.



Pero lo mejor todavía está por llegar. Cogemos el bus local que nos lleva hasta la población principal o Chora (que quiere decir "pueblo" en griego), un localidad totalmente peatonal llena de encanto. La parada del autobús está situada en un mirador. Asomamos la cabeza y nos quedamos atónitos ante la vista magnífica de los acantilados blancos desplomándose abruptamente hasta un mar infinito y azul.



Chora Folegandros está situado al borde del acantilado, a 200 m sobre el nivel del mar. Un camino serpenteante conduce hasta la iglesia de Panaghia, desde donde hay una vista excepcional del pueblo y del mar Egeo.




El pueblo es de lo más rústico, especial-mente en su zona medieval o Kastro, una reliquia del siglo XIII: calles estrechas y empedradas, casas blancas, geranios, buganvillas e hibiscus por doquier, plazas con tentadoras mesitas, gente local bebiendo su ouzo o tomando una matsata, especialidad de la isla a base de pasta acompañada de conejo o pollo.

Folegandros conserva todavía su originalidad, pero la isla se está convirtiendo en un destino muy "fashionable" y es de esperar que esta atmósfera no dure mucho tiempo más...así que si queréis ir, no os demoréis demasiado.


domingo, 19 de mayo de 2013

Pano Koufonisi, una isla para desaparecer



Pano Koufonisi, Cícladas Menores, Grecia

Hoy os voy a contar uno de mis secretos mejor guardados. Al fin y al cabo, parece ser que este blog no lo lee tanta gente, solo mis amigos, seguidores, y algún que otro despistado extranjero que entra esporádicamente.

Resulta que cerca de la isla de Naxos existe un grupito de islas pequeñas, conocidas como las Cícladas Menores, relativamente poco frecuentadas por el turismo. Una de ellas, Pano Koufonisi (o Koufonisi Superior) es una auténtica joya. Se llega en ferry, y si pensáis ir podéis informaros aquí.


Nos aproximamos a Pano Koufonisi por su costa este, procedentes de Paros. Ha sido una travesía tranquila, con aguas muy calmadas. Luce una luz espléndida.



Tras bordear la costa sureste de la isla, nos dirigimos al pueblo principal, Koufonisi, donde nos esperan unos amigos de Barcelona. Solo desembarcar nos percatamos que éste es un lugar diferente. El pueblo, frente a una tranquila playa de arena dorada, vieve en paz y en armonía con el entorno. Fuera, las barcas de pescadores mecen suavemente sobre el agua calmada de la bahía. Yates...ni uno.






Isla de playas de arena blanca, Koufonisi tiene las aguas más claras y azules de todas las Cícladas. Sus 260 habitantes viven de la pesca y la agricultura principalmente, aunque en los últimos años se han ido abriendo al turismo. Aún así, conserva todo el encanto y originalidad de las islas griegas de antaño.




Una vez recorrida la parte costera y la playa, nos adentramos por los callejones del pueblo. Un anciano me mira con cara sorprendida desde su balcón blanquiazul ribeteado de buganvillas.



Nuestros amigos, grandes expertos en Pano Koufonisi (de hecho ha sido gracias a ellos que hemos descubierto este maravilloso lugar) proponen tomar un ouzo en el otro puerto, frente a un antiguo molino. Se ha puesto el sol y las luces y la calma hacen acto de presencia.



Finalmente, cenamos en un restaurante vecino, regentado por un antiguo capitán de barco quien amablemente nos invita a entrar a la cocina para seleccionar a dedo el pescado que más nos apetezca. Allí se encuentra también su oficina, junto a los aparatos de radar y de sónar de su antigua embarcación.




Qué pena: no recuerdo el nombre del restaurante, pero si pensáis llegar hasta allí, imprimid esta última foto y preguntad por la zona por ese hombre. Comeréis de maravilla, a base de pescado fresco, en una terraza frente al puerto del molino.  

viernes, 17 de mayo de 2013

Isla de Paros



Naoussa, Paros, Islas Cícladas, Grecia

El barco pone rumbo SE desde Kythnos, dirección a la isla de Paros. Nuestro puerto de atraque: Naoussa, pueblo de pescadores típicamente griego ubicado en una tranquila bahía al norte de la isla.



Paros es la tercera isla en tamaño de las Cícladas y un lugar muy concurrido en verano por los windsurfistas, atraídos por los fuertes vientos que aquí reinan durante esa época del año.
Al aproximarnos a la isla por su extremo norte, una solitaria ermita blanca de techo azul nos da la bienvenida. Enfrente, las casas blancas de Naoussa y su magnífica iglesia, invitan a un paseo.



Pronto averiguamos que Naoussa es una de de esas localidades que se ha convertido en destino cosmopolita de los ricos. Su puerto recuerda un poco al de Mikonos, con los baretos y mesas frente al mar. Aún así, ha sabido mantener el carisma y autenticidad del típico pueblo pescador griego, de casas blancas y floridas, y callejuelas laberínticas llenas de tabernas.







En la cima del pueblo, al final de una cuesta, se encuentra la iglesia Kimissis tis Theotokou (Iglesia de la Ascensión de la Virgen) iluminada por las últimas luces del día.




En el puerto, los numerosos restaurantes preparan las mesas para los turistas que hoy se encuentran en este lugar lleno de encanto.




Un poco más allá, en una antigua casa frente al mar, un viejo pescador del pueblo, ahora retirado, juega al backgammon con su hijo que ha venido a verlo desde Atenas. En su mirada asustada se adivina una vida de grandes aventuras marinas interrumpidas hoy por una crisis inesperada.

miércoles, 15 de mayo de 2013

El Mar Egeo: un sinfín de islas



Kythnos, Islas Cícladas, Grecia

Para los amantes de las islas, Grecia representa todo un regalo. Con más de 2.000, el este del Mare Nostrum hierve de ínsulas de todos los tamaños, cargadas de mediterraneidad y rebosantes de personalidad.

Y la mejor manera de moverse por un mar de islas es, obviamente, en barco. Destino: Las Cícladas.



Nuestra primera parada tiene lugar en Merichas, en la isla de Kythnos, a 100 km de Atenas. Pero acaba de atracar un enorme ferry y no podemos tomar tierra.



El capitán nos propone pasar la noche en la pequeña bahía de Fikiadha, frente a la playa de Kolona, un poco más arriba. ¡Gran elección!



Arriba en la colina se divisa una pequeña taberna. Allí cae nuestro primer ouzo, la bebida espiritosa griega por excelencia. Elaborada a partir de uva, anís, higos y pasas, el efecto del sabroso licor no tarda en hacerse notar.

La vista desde la taberna es espléndida -o será el ouzo que todo lo transforma...  Es el atardecer y se respira una calma única. Frente a nosotros una pequeña península unida a tierra por una barra de arena y culminada con una ermita.



martes, 30 de abril de 2013

Hablando de Polinesia en la radio...



Entrevista sobre la Polinesia en el programa La Maleta Azul de Radio3w de Radio Nacional de España del sábado 27-abr-13.


Si quieres escucharme, ves a..
Radio 3w
y pincha allí (no aquí) el icono 

martes, 23 de abril de 2013

Manaus, probablemente la ciudad más fea del mundo



Manaus, Brasil

Un trayecto de casi 3 horas de coche separa el archipiélago de Anavilhanas de la urbe de Manaus, río abajo, desde donde esta tarde sale mi vuelo a Sao Paulo y, desde allí, el regreso a Barcelona. El conductor del transfer nos ofrece "rellenar" la mañana con una visita a la ciudad y una excursión en barco a la confluencia del Río Negro con el Amazonas. Un matrimonio americano y yo aceptamos la propuesta pensando que la ciudad merecía un tour.

Pronto nos percatamos de nuestro error. Normalmente uno espera de un city tour ...pues eso... monumentos y edificios interesantes, pasear por calles y barrios típicos, admirar catedrales, ayuntamientos, plazas, parques, estatuas... Nada de todo eso hay en Manaus, solo edificios y calles caóticas, sin ningún plan urbanístico, casas con las paredes que se caen, millones de cables eléctricos, y grafitties que todo lo embrutecen. Hay, sin embargo, un edificio del que están orgullosos los ciudadanos y que es visita absolutamente obligada (¡cómo no!): es el Teatro Amazonas (o de la ópera), con su techo de Alsacia, muebles de París, mármoles de Carrara, cristales de Murano, y aceros de Inglaterra. Todo un lujo fruto de lo que fue una época próspera.



Manaus, la capital de Amazonia, es hoy una una gran urbe, cuyo radio metropolitano alberga a 2,2 millones de habitantes. En la actualidad pobre y decadente, a principios de siglo XX era una de las ciudades más prósperas del mundo por la denominada Fiebre del Caucho.

La explosiva demanda del látex extraído de ciertos árboles de esta zona para la producción de neumáticos y otros productos derivados de la vulcanización provocó la venida de miles de personas, atrayendo riqueza y cultura.

Manaus fue la primera ciudad de Brasil en disponer de luz eléctrica y alcantarillado. Por sus teatros, palacios y mercados, llegó a ser conocida como el París de los trópicos (cuesta creerlo). Tuvo hasta 15 km de vía de tranvía eléctrico cuando en Boston o Nueva York los tranvías todavía eran tirados por caballos.

Pero eso eran otras épocas. Aparte de explicarnos un poco de historia, se nota en el aire que nuestro guía-conductor no sabe qué más enseñar de una ciudad que realmente no da para un tour turístico. Como punto final nos propone un paseo en barco hasta la confluencia de los dos grandes ríos de este país: el Amazonas con el Río Negro, y palpar con nuestros propios ojos (y manos) lo que allí ocurre.



Resulta que las aguas de esos dos ríos tienen propiedades muy diferentes: las del Río Negro son negras, ácidas, frías, densas y lentas, mientras que las del Amazonas son marrones, neutras, calientes, fluídas y rápidas. Tan marcadas son esas diferencias que las aguas de los dos ríos no se mezclan al encontrarse, sino que prosiguen río abajo durante 6 km, "juntas pero no revueltas". Ello constituye lo que seguramente es la principal atracción turística de la ciudad. 


Bueno, algo es algo.